Comienza la cuenta atrás…

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Apenas ha acabado la temporada pero ya los jugadores, equipos, técnicos, etc. están pensando en la siguiente. Nuevos objetivos por cumplir, nuevas ilusiones y proyectos están a punto de arrancar con permiso de la Copa Confederaciones. Es mucho el trabajo que queda para el nuevo año y todo el equipo tiene que estar preparado a todos los niveles: físico, técnico, táctico y cómo no psicológico.
El trabajo del entrenador en la fase previa a la competición es importante para que el mismo y sus jugadores tomen confianza, estén motivados y seguros ante nuevos retos. Para ello, es bueno que motive a su equipo y planifique de forma realista las metas de la siguiente temporada.
Es importante orientar al equipo hacia una meta ya que nos incita, nos impulsa y nos motiva a ejecutar determinadas acciones para conseguirla, sin embargo, si los fines no están perfectamente claros o no resultan satisfactorios, la motivación desaparecerá.
Lo primero que se debe hacer para establecer una meta es tomar conciencia de los propios valores, es decir, que la filosofía del propio entrenador y del club.
El objetivo de esta técnica es establecer una meta concreta, debe estar claramente definida y bien formulada. Para delimitar la meta se propone responder una serie de cuestiones clave:
• ¿Cuál es la meta? Definir la meta sin usar oraciones en forma de negación ni haciendo comparaciones. Debe estar planificada para realizarse en un límite de tiempo y además debe estar fundamentada en las capacidades y habilidades del sujeto. Es importante que la meta se corresponda con las capacidades y habilidades ya que de lo contrario el sujeto no será capaz de alcanzarla.
• ¿Qué valores están relacionados con la meta? Identifica aquellos valores que estén relacionados con la meta que se quiere conseguir.
• ¿Qué caracteriza la situación final deseada? Identifica las actividades y los sentimientos que con más probabilidad garantizan alcanzar la meta.
• ¿Qué cambios se pueden dar en la vida tras la obtención de la meta? El hecho de conocer los beneficios aportará la meta una vez conseguida impulsa y motiva al individuo a realizar acciones dirigidas a su conquista.
• ¿Qué motivos tienes para no comenzar ahora mismo a buscar tu meta? Identifica si la consecución de la meta puede acarrear consecuencias negativas.
• ¿Qué necesitas para alcanzar tu meta? Identifica los recursos y las herramientas que necesitas para alcanzar tu objetivo. Esto facilita la obtención de la meta.
Para facilitarnos esta nueva etapa es importante también
* Reconocer
En el momento de plantearnos una nueva meta es necesario hacer balance de las metas anteriores: si las hemos cumplido plenamente, si estamos satisfechos con los resultados, etc.
Para ello, podemos plantear una serie de preguntas que nos facilitarán la tarea:
• ¿Qué logramos?
• ¿Cómo lo logramos?
• ¿Qué retos se superaron?
• ¿Qué retos no se superaron?
• ¿Traicionamos nuestros valores para conseguirlo?
Las conclusiones que obtengamos podrán servirnos como punto de partida para alcanzar nuevas metas. Tendremos más claro qué aspectos podemos mejorar, cuáles pueden seguir igual, etc.
Apoyarnos en los éxitos del pasado, haciendo una lista lo más exhaustiva posible, será un complemento perfecto: el éxito nace del éxito.
* Sincerarse
Es un factor fundamental en el momento de proponerse una meta y durante su planificación. Engañar a los demás pocas veces da resultado pero engañarse a sí mismo es opositar al fracaso absoluto.
Es importante que las metas sean realistas; puede darse el caso de que una meta concreta sea casi imposible de conseguir en un momento dado, en ese caso lo aconsejable es esperar a que el contexto sea más positivo.
* Soñar
El objetivo de esta fase será dejar volar la imaginación, atreviéndonos a fantasear, despegarnos de la realidad para volver a ella sabiendo cuáles son nuestros anhelos más verdaderos y profundos. El propósito no es quedarnos con estos deseos pero sí tenerlos en cuenta. Podemos formularnos preguntas como: ¿Qué títulos me gustaría conseguir? ¿Hasta dónde quiero llegar?
* Enfocar
Es mucho más sencillo conseguir nuestras metas si volcamos toda nuestra energía y capacidad hacia el logro y los objetivos específicos. La dispersión no es una buena compañera de viaje para conseguir metas concretas.
No hay que confundir esta focalización con la partición de nuestra meta o metas en objetivos determinados. Conseguir una meta específica puede ser el resultado de lograr varios objetivos diferentes que, en ocasiones, han de llevarse a cabo simultáneamente.
La meta debe cumplir algunas características:
* Apasionarse
Para ayudar a que surja la “chispa”, que nos envuelva en la tarea para alcanzar la meta, podremos formularnos algunas preguntas:
• ¿Qué quiero lograr con esa meta?
• ¿Qué sentimientos tendré cuando la logre?
• ¿Qué sentimientos tendrá la gente que me quiere cuando la logre?
• ¿Cómo va a transformar mi vida obtener esa meta?
• ¿Qué cambios positivos se operarán en mi vida?
• ¿Me ayudará a superar algún complejo o sentimiento de inferioridad?
• ¿Para qué voy a hacer lo que voy a hacer?
* Aterrizar
Ahora hagamos “inventario” de lo que hemos logrado hasta ahora:
• Lista exhaustiva de éxitos conseguidos.
• Cosas que pudieron quedar pendientes y/o incompletas.
• Reflexiones personales y aprendizaje sobre otras metas logradas o no.
• Una idea sincera de la situación personal presente.
Una vez hecho balance de todo lo que tenemos y lo que queremos obtener, haremos lo propio con los factores que pueden faltarnos para conseguir nuestra meta:
* Avanzar
Para avanzar son necesarios dos factores: movimiento y dirección. Una vez que ya hemos sentado las bases para conseguir nuestra meta sólo nos queda ponernos a ello.
Es el momento de comenzar a trabajar fijándonos pequeños objetivos inmediatos. Plantearnos qué podemos hacer durante las próximas 24 horas para lograr nuestro propósito puede ser un buen comienzo.
Otro aspecto importante es revisar periódicamente si hemos cumplido los objetivos. Si nos hemos planteado la consecución de nuestra meta en dos años, no servirá de nada que hagamos un balance anual. Nos será mucho más útil evaluar nuestras consecuciones semanalmente y, más en profundidad, mensualmente.
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